Serie: Reinterpretando los Arcanos del Tarot

¿Por qué algunas cartas del Tarot El Poder Del Femenino son tan diferentes al tarot tradicional?

Cuando decidí crear el Tarot El Poder Del Femenino, no quería dibujar un tarot más. Quería cuestionar los símbolos que durante siglos hemos aceptado sin preguntarnos de dónde venían.

Muchas de las imágenes del tarot tradicional nacieron en una época concreta, bajo una mirada concreta y desde una forma determinada de entender el mundo. Mi propósito no era destruir esa tradición, sino dialogar con ella y ofrecer otra perspectiva.

Por eso algunas cartas han cambiado profundamente.

La Muerte (XIII) deja de ser una representación del miedo para convertirse en el símbolo de la transformación consciente. No habla del final, sino del momento en que una mujer decide dejar atrás aquello que ya no pertenece a su vida.

El Diablo (XV) ya no representa una fuerza externa que nos domina. En la baraja de El Poder Del Femenino, el verdadero demonio son las cadenas invisibles que aceptamos sin darnos cuenta: la culpa, la dependencia emocional, el miedo, las creencias limitantes y todo aquello que nos aleja de nuestra libertad.

El Diez de Espadas abandona la imagen de la derrota absoluta. Incluso después de la noche más oscura existe un nuevo amanecer. No es una carta sobre el fracaso, sino sobre la capacidad humana de levantarse cuando parece que todo ha terminado.

El Tres de Espadas también cambia su significado. El corazón atravesado por espadas ha representado durante generaciones el sufrimiento emocional. En este tarot, el dolor no es el destino. Es el punto de partida para comprendernos, sanar y volver a elegirnos.

No creo en un tarot que alimente el miedo.

Creo en un tarot que nos ayude a comprendernos mejor.

Porque los símbolos tienen poder. Y cuando cambiamos un símbolo, también puede cambiar la forma en que nos miramos a nosotras mismos.

No cambié estas cartas para llevar la contraria al tarot tradicional. Las cambié porque creo que los símbolos evolucionan con nosotras. Y si el mundo ha cambiado, quizá también ha llegado el momento de que algunas cartas cuenten una historia diferente.

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